octubre 02, 2006

Un asunto de menor importancia: ¿De qué color era la piel de David?

©2006Milton Acosta

Todos los lectores de la Biblia de habla hispana han sabido que David era rubio (1 Samuel 16:12). Por lo menos eso es lo que dicen las versiones más comunes como Reina Valera, Biblia de las Américas, Biblia de Jerusalén y Dios Habla Hoy (“piel sonrosada”). Igual sucede con las versiones en otros idiomas, excepto la Luther Bibel que describe a David como bräunlich, es decir, “color acaramelado”, o “castaño”, que es cercano a rojizo, pero tampoco es “rubio.” ¿De qué color era pues David? ¿De dónde sacó Lutero la idea de traducir admoní como “castaño” en este caso, contrario a lo que hacen las demás versiones y a lo que él mismo hizo con Esaú (Gen 25:25)?
Volviendo a las Biblias en español, a partir de la Nueva Versión Internacional (1999), David cambió de color; ya no es “rubio,” sino “trigueño.” Le subió el tono y tal vez lo acercó más al de Lutero. Pero todavía lo han oscurecido más. En la Biblia para Todos (2005) David ya no es ni castaño, ni trigueño y mucho menos rubio, ¡es “moreno”! (que puede significar literalmente “moreno” o puede ser eufemismo para “negro”).
Aparte de la intriga que causa las razones que Lutero pudo haber tenido para traducir admoní como “castaño” en un caso y como “rojizo” en otro, uno se pregunta qué razones habrán tenido los coordinadores de las dos últimas versiones de la Biblia producidas para América Latina para traducir admoní como “trigueño” o “moreno.” ¿Es una reacción contra el arte europeo medieval donde casi todos los personajes bíblicos son rubios? ¿Es una estrategia para que el latinoamericano sienta el texto bíblico más cercano y más latino?
La pregunta se hace porque casi todas las versiones actuales de la Biblia (tanto para Esaú como para David) traducen admoní con alguna palabra que da la idea de “rojizo” y no de moreno. Si uno lee Gen 25:25 en la Biblia para Todos, se da cuenta que Esaú sí es de color “rojizo.” El término que usa la Biblia Hebrea tanto para Esaú como para David es exactamente el mismo (admoní). Nuevamente nos preguntamos, ¿por qué esta versión nos pinta a David de color “moreno” mientras que a Esaú nos lo deja como siempre lo hemos conocido, “rojizo”? No sabemos a ciencia cierta.
En conclusión, entonces, debemos observar que todas las versiones consultadas manejan una cierta inconsistencia en la traducción del término en cuestión (admoní) en el sentido de que no usan la misma palabra para los dos individuos a la hora de traducir. En el caso del inglés, entre “red” (rojo, para Esaú) y “ruddy” (rojizo, para David) puede haber una diferencia leve que hasta cierto punto se puede aceptar. Lo mismo podemos decir de los dos términos que usa Lutero en su versión alemana (rötlich y bräunlich) o del francés (roux y blond). Pero lo que hacen los traductores de la Biblia para Todos es muy distinto y no sabemos por qué. El término admoní, si bien es cierto que puede referirse al tono de la piel o al color del pelo, siempre tiene algo que ver con “rojo.” Probablemente no será el rubio del arte europeo medieval ni de algunas versiones de la Biblia que conocemos, pero moreno tampoco es. En todo caso, da la impresión que la descripción física de David fuera asunto de poco valor ya que el filisteo posteriormente lo menosprecia por ser “rojizo” y de “facciones delicadas” (1 Sam 17:42). De modo pues que debemos dejar a David como dice la Biblia que es (“rojizo”) y no tratar de acercarlo poniéndolo rubio (los europeos) o moreno (los latinoamericanos) porque en la Biblia es un asunto de menor importancia.

3 comentarios:

Octavio dijo...

Apenas llegué...

Pero como es un tema asíncrono, no importa. Interesante este pequeño punto. La razón sería interesante preguntarle a los editores de SBU en el caso de la NVI que ya en alguna ocasión, respondieron en sobre la base de su traducción, del porqué escogieron la Alejandrina y no la babilónica... hay que seguir estudiando, no hay de otra. La esperanza es la promesa de Jesucristo... y conocerán la verdad y ésta les hará libres. Me dejaste una espinita...

Saludos y gracias por el dato

Aaron M.R dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Hay una obsesión enfermiza y acomplejada de negar cualquier aspecto blanco o rubio de la historia o de los mitos. Dentro de poco se dirá que no existieron ni rubios ni blancos de importancia. Señores, que los haya no significa que no hubieran morenos, negros, o pelirojos importantes a nivel histórico o mitológico. Que obsesión tan pesada la verdad.