enero 04, 2013

La soberana gana


La soberana gana

Milton Acosta, PhD

Cuando Bruce fue comisionado como “Dios interino” y se convirtió en Bruce “Todopoderoso”, se dio cuenta de que eso de ser Dios es un asunto muy complicado para un ser humano. Tener poderes puede ser útil y hasta divertido, pero administrar la historia y la vida de las personas es un barullo de grandes proporciones. No vamos a resolver el problema aquí, pero sí podemos proponer unas reflexiones.

Uno de los temas de mayor complejidad en la teología bíblica es precisamente ese que muestra la citada película,  la soberanía divina en relación con la responsabilidad humana. La Biblia afirma las dos cosas sin ponerle mucha tiza. Pero cuando uno se pone a pensar en el asunto, la lógica casi inevitablemente lo lleva a concluir que las dos cosas no pueden ser ciertas. ¿Cómo puede Dios tener todo determinado y al mismo tiempo el ser humano tomar decisiones libremente? O lo uno o lo otro, pero no los dos a la vez.

Decir que una cosa es que Dios sabe lo que va a ocurrir y otra es que lo determine podría parecer una solución. Sin embargo, la Biblia afirma las dos cosas, no sólo que Dios lo sabía, sino que lo determinó.

Uno de los personajes bíblicos que afirma estas cosas es Pedro. Ya arrepentido y restaurado de su profunda caída al negar que conocía a Jesús, Pedro se convierte en predicador evangelista y defensor de la fe en Cristo. Muchos fueron los convertidos por su predicación; lo cual sugiere que los oyentes entendieron su mensaje y que el Espíritu Santo actuó en ellos. El problema es cuando nosotros, que tenemos una forma de pensar distinta a los judíos del primer siglo, nos ponemos a examinar lo que Dijo Pedro.

Así interpreta Pedro la muerte de Jesús: (1) Este fue entregado según el determinado propósito y el previo conocimiento de Dios; (2) por medio de gente malvada ustedes lo mataron, clavándolo en la cruz; y (3) Dios lo resucitó, librándolo de las angustias de la muerte, porque era imposible que la muerte lo mantuviera bajo su dominio (Hech 2:23–24).

Dios tenía un propósito en la muerte de Jesús, la determinó y lo sabía. Pero, quienes mataron a Jesús no son títeres de Dios; son responsables por sus acciones, tanto los autores materiales como los que estaban detrás de esa muerte. Pero, hay cosas en las cuales los seres humanos no pueden intervenir de ninguna manera. Ninguna acción humana podía detener la resurrección de Jesús. Se trata de una realidad ontológica de la divinidad; es decir, por definición Dios está por encima de la muerte; no hay decisión humana con poder alguno contra la resurrección de Cristo.

Una pregunta que surge de esta discusión es si las tres afirmaciones de Pedro se aplican a todos los eventos de la historia y a todos los seres humanos de todos los tiempos en todas partes del mundo. La respuesta preliminar es que sí, que Dios sabe y determina la historia, que los seres humanos somos responsables por nuestras acciones y que los propósitos últimos de Dios no los detiene nadie. Si incluye a Judas (Jn 17:12), y a los que mataron a Jesús, entonces nada queda por fuera. En conclusión, somos libres para hacer lo que Dios ya determinó para poder cumplir así sus propósitos soberanos, los cuales son siempre los mejores. En otras palabras, somos libres para hacer lo que nos dé la soberana gana. ©2013Milton Acosta

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Saludos, gracias al autor por ilustrarnos en el conocimiento de la Palabra de Dios. Pero tengo una pregunta por hacer:

Primer renglón, penúltimo párrafo. La pregunta es, ¿el texto de Hechos 2:23 - 24, particularmente el v. 23, dice que Dios determinó y sabía la muerte de su Hijo Jesucristo?... el contexto del capítulo ¿da como para afirmar que esto es así?... el V. 23(LBA) dice que "éste (cf.v.22)(fue) entregado por el plan predeterminado y el previo conocimiento de Dios"... no debemos interpretar, a la luz del libro, los evangelios, y en especial del Evangelio de Juan, que este acto de "entregar/se" tiende más bien a un acto intrínseco de la naturaleza divina? es decir, el darse, el donarse al otro, del Jesús que en su actuar revela la obra del Padre ..., y no tanto a un masoquismo por parte de Dios? si esto es una verdad fundamental en toda la Escritura,,, cómo entonces podríamos comprender Hechos 2:23-24? no hay otra idea más importante que el autor nos quiere poner por delante?

Otra pregunta más:
En la conclusión tendríamos que afirmar, entonces, que los que entregaron a muerte a Jesús hicieron lo que la soberana gana les dio? (entendiendo aquí que el autor no habla de que podemos "hacer lo que queramos" sino de "hacer lo que nos dé la soberana gana). Si esto es así, ¿a qué responsabilidad del ser humano nos estaríamos refiriendo...? perdón, pero no caemos en un contrasentido cuando afirmamos: "Dios tenía un propósito en la muerte de jesús, la determinó y lo sabía. Pero, quienes mataron a Jesús no son títeres de Dios..." ¿?

Gracias, y mis disculpas si fue más de una pregunta; pero ver el texto de Hch, y meditar en él y en las palabras del Blog me dejaron algo perplejo.

Pr. Edinson León Esquivel dijo...

Que interesante estimado profesor Milton, me parece muy atinada y bíblica su conclusión, no se trata de un falso determinismo, sino una libertad bajo la soberanía del Dios Todopoderoso, como me adhiero a la teología reformada, le doy gracias por su pubicación con un sincero amen. Bendiciones estimado hermano.

Jennifer Q dijo...

Tremenda reflexión!! que bueno es que se nos recuerden una vez más que a Dios nada se le escapa aún cuando creemos que estamos haciendo lo que nos da la soberana gana. :)

Julián dijo...

¿Eso incluiría al pecado? ¿Cómo Dios se puede oponer de manera tan radical a éste y al mismo tiempo determinarlo?

Milton Acosta dijo...

2 Samuel 24:1; 1 Crónicas 1:21

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

Esto es complejo de entender en mi lógica humana de lo que es la libertad y de lo que entiendo por libre albedrío: "somos libres para hacer lo que Dios ya determinó para poder cumplir así sus propósitos soberanos, los cuales son siempre los mejores. En otras palabras, somos libres para hacer lo que nos dé la soberana gana". No suena a verdadera libertad.

Anónimo dijo...

Con mucho respeto me gustaría compartir el siguiente pensamiento para aportar a la discusión del tema, extraído del libro Salvaje de Corazón de John Eldredge: "En un intento de asegurar la soberanía de Dios, los teólogos han exagerado su caso y nos han dejado con un Dios jugador de ajedrez que juega en ambos lados del tablero, haciendo todos sus movimientos, y también los nuestros. Pero esto no es claramente así. Dios es una persona que toma riesgos inmensos. Sin duda, el mayor de todos fue cuando dio libre albedrío a los ángeles y los hombres, incluyendo la libertad de rechazarlo, no sólo una vez sino todos los días. ¿Hace Dios que un hombre peque? En ninguna manera, dice Pablo (Gálatas 2:17). Entonces Él no puede estar moviendo todas las piezas sobre el tablero, porque la gente peca todo el tiempo. Los ángeles caídos y los hombres utilizan a diario sus poderes para cometer horribles males. ¿Detiene Dios toda bala disparada a una víctima inocente? ¿Evita relaciones de adolescentes que producen embarazos en jovencitas? Aquí está ocurriendo algo mucho más arriesgado, que a menudo no estamos dispuestos a admitirlo". p. 35.