noviembre 13, 2006

Cambio de Gobierno (2)

Viejo pero no podrido
©2006Milton Acosta

Antes de llegar al corazón teológico del problema sobre la petición de un rey, Samuel hace algunas precisiones sobre su administración: lo que no ha hecho. De manera desafiante invita al pueblo a que lo acuse si ha cometido alguna falta. El líder saliente afirma que no ha usado su posición de poder para tomar los bienes de otro; que no ha engañado a nadie con profecías pagadas ni milagros para ricos; y que no ha aceptado sobornos para juzgar a favor ni en contra de nadie. Samuel puede estar viejo, pero no está podrido. No hizo negocios sucios, no actuó con hipocresía, ni se aprovechó de nadie.[1] Es curioso ver que la mayoría de las cosas que menciona Samuel tienen que ver con economía y con dinero.

La defensa/despedida de Samuel apunta a una tentación de toda persona en posición de liderazgo: el abuso del poder para beneficio propio. Nuevamente nos encontramos con prosa poética hebrea. El quiasmo del v.3 se podría representar de la siguiente manera con una traducción literal:

Aquí estoy
A Testifiquen contra mí delante de Yavé y delante de su ungido
B Un buey ¿de quién he tomado yo? Un asno ¿de quién he tomado yo?
C ¿Y a quién he oprimido?[2] ¿a quién he maltratado?
B’ ¿Y de la mano de quién he tomado recompensa? y ¿he cegado mis ojos con ello?
A’ Testifiquen contra mí y se los devolveré.[3]

Este largo versículo contiene tres pares de preguntas enmarcadas con la inclusión “testifiquen contra mí.” Las dos preguntas iniciales y las dos finales especifican las acciones cuyo nombre aparece en las dos preguntas del centro: oprimir y maltratar. Empecemos con las preguntas de los extremos, luego pasamos al centro y por último al desafío para que testifiquen contra el ejercicio de su liderazgo.

La pareja del buey y el asno aparece repetidas veces en la Biblia, especialmente en Éxodo y Deuteronomio.[4] En ocasiones la acompaña un tercer animal, la oveja. Estos animales son de los bienes más preciados en la antigüedad por su papel en la economía.[5] Son tan importantes estos animales para la economía, que se incluyen dentro de los que deben descansar el día sábado (Exodo 20:10).[6] En otras palabras, el no haber tomado el buey y el asno de nadie quiere decir que a nadie ha arruinado ni le ha quitado los medios de subsistencia. De haberlo hecho hubiera caído en opresión y maltrato.

Siguiendo con el quiasmo, la otra actividad ilícita que va con la toma de un buey o un asno de alguien es el soborno en el ámbito legal, otra manera de aprovecharse del puesto y de la cual hay abundantes advertencias y denuncias en la Biblia.[7] La respuesta del v. 4 elimina todos los detalles y recoge la esencia de la pregunta: “a nadie has oprimido ni maltratado, ni has tomado nada de la mano de nadie.”

Impresiona la capacidad del escritor bíblico de decir tanto con pocas palabras y de manera estilizada: así como Samuel reconoce sus limitaciones, el pueblo debe reconocer la integridad de Samuel. En esencia, Samuel está afirmando y el pueblo está reconociendo que Samuel no ha sido como se advierte en 1 Sam 8:11–18 que serán los reyes: tomará de lo mejor del pueblo y el pueblo se lamentará.

¿Qué nos enseña esto? Entre otras cosas, que el carácter (integridad) de un líder nacional es tan importante como sus credenciales (idoneidad demostrada en hechos concretos) y su competencia (fuerza física y espiritual) para el cargo. ¿Cuántos candidatos a puestos públicos se atreverían a desafiar a sus electores con preguntas como las de Samuel? Pero falta todavía…(Continúa en “Cambio de Gobierno 3”)

[1]Cp. Iain W. Provan, 1 and 2 Kings, New International Biblical Commentary (Peabody, Mass.: Hendrickson, 1995), 56.
[2]El mismo verbo (qv[) se traduce como “extorsionar” en Levitico 5:21, 23 y como “oprimir” en Levitico 19:13; Deuteronomio 24:14; 28:29; 28:33. Es pues mucho más fuerte que “defraudar,” como aparece en algunas versiones.
[3]La descripción de su gestión contrasta con la que él mismo ha hecho de los reyes en 8:11–18. Cp. Lucas 19:1–10.
[4]Exod. 20:17; 21:33; 22:4, 9; 23:4, 12; Deut. 5:14, 21; 22:4, 10; 28:31; Jue. 6:4; Job 6:5; Isa. 1:3; 32:20; Lc. 13:15
[5]En Jueces 6, p.ej., los madianitas que llegaban a Israel para destruirles su economía atacaban al buey y al asno. Pero, mucho antes en la Biblia, el buey y el asno son de las cosas que no se deben codiciar en los diez mandamientos.
[6]Para más detalles sobre animales bíblicos, véase Edwin Firmage, "Zoology," in Anchor Bible Dictionary (New York: Double Day, 1992).
[7]Exod. 23:8; Deut. 10:17; 16:19; 27:25; 1 Sam. 8:3; 1 Re. 15:19; 2 Re. 16:8; 2 Cron. 19:7; Job 6:22; 15:34; Sal. 15:5; 26:10; Prov. 6:35; 17:8, 23; 21:14; Isa. 1:23; 5:23; 33:15; 45:13; Ezeq. 16:33; 22:12; Miq. 3:11.
©2006Milton Acosta

2 comentarios:

Los Calvo - Peñaloza dijo...

Creo que desafortunadamente, o mejor aun tristemente, a tu pregunta de ¿Cuántos candidatos a puestos públicos se atreverían a desafiar a sus electores con preguntas como las de Samuel?
Muchos saldrian a hacerlo. Porque en realidad a muchos de nosotros en ultimas no nos importaria que se encontraran pruebas en su contra, seguiriamos votando o apoyandolos. ¿que piensas tu? Perdon por las tildes, cada vez que pongo una sale como cuando uno pone una groseria /&$#. Jaja

Milton Acosta dijo...

Tienes toda la razón. Por eso es que tenemos los gobiernos que merecemos.
Milton