marzo 29, 2008

Propuesta Matrimonial

Una Mujer le Propone Matrimonio a un Hombre (1)
¡En la Biblia!
©2008Milton Acosta

El tema es actual. Los jóvenes hablan de la situación. Algunos dicen que les parece bien, otros que prefieren las cosas “a la antigua.” “Si hombres y mujeres somos iguales —dicen algunos— entonces no debería haber problema en que cualquiera de los dos tome la iniciativa en las relaciones.” ¿Qué es eso de “a la antigua”? ¿No ha leído la historia en la Biblia, que es muy antigua?
El libro de Rut es hasta cierto punto, una historia de amor con trazos novelescos. Y decimos hasta cierto punto y con trazos, porque no es del todo ni lo uno ni lo otro. Sin embargo, eso que no es del todo, sí lo es en parte; y un detalle de eso queremos observar en Rut 3:4.
Rut es una viuda joven moabita. Había estado casada con un hijo de Elimelec y Noemí. Su suegro y su marido habían muerto mientras todos vivían en Moab. A Moab había llegado esta familia de Belén de Judá porque en Israel estaban pasando hambre. Pero, como sucede en la vida, fueron por una cosa y encontraron otra. Noemí perdió su marido y sus hijos, pero se ganó una nuera de tal talante que de ella se escribió el libro que lleva su nombre: Rut.
En el Israel antiguo casarse y tener descendencia era muy importante. Y, aunque suene extraño para algunos que se diga algo obvio, en algunas partes del mundo y para ciertas personas en todas partes del mundo, las dos cosas son cada vez menos importantes. Hay países europeos donde se le paga a la gente para que tengan hijos, porque la población de algunos pueblos y ciudades está disminuyendo peligrosamente. Mucha gente hoy ni se quieren casar y mucho menos tener hijo.[1]
Volviendo a Rut, allí está ella viuda, joven y sin hijos. Ella y su suegra le han puesto el ojo a Boaz, un dueño de una finca donde cultivan trigo y cebada. Es un hombre extraño porque a pesar de ser rico, también es correcto, generoso y querido por sus trabajadores. Además, es solterón, tal vez. Lo conocieron porque a su finca llegó Rut y se unió al resto de gente pobre que iba detrás de los segadores, recogiendo las espigas que a estos se les caía y lo que dejaban sin segar en la maniobra.
Boaz probablemente le había dado a Rut señales de interés en ella: se averiguó su historia, dio órdenes que no la molestaran, instruyó a los trabajadores para que dejaran caer espigas para ella y la invitó a comer (Rut 2:1–23). Es decir, Rut no se le tiró encima sin que el tipo supiera quién era ella y sin que hubiera algún antecedente entre los dos.
Noemí se entera de todo y diseña un plan para que estos dos lleguen a algo. Pero el plan, por muy bíblico y canónico que sea, le hace abrir los ojos (y quizá la boca) a cualquiera: perfúmate, ponte la mejor ropa y métetele en la cama”. El lenguaje, la situación y la oscuridad son altamente sugestivos.
Rut 3:3–4 dice así (traducido literalmente): “Y te lavarás, te ungirás y te pondrás ropas sobre ti y bajarás a la era; no le dejes saber a nadie hasta que él termine de comer y de beber. Y he aquí, al él acostarse y tú sabiendo el lugar exacto donde él se acuesta, entras y descubres sus pies y te acuestas y él te dirá qué debes tú hacer.” Las instrucciones son pues que Ruth se meta en la cama de Boaz (3:4). No hay manera de maquillar esto.
Las instrucciones parecen suponer que el lugar donde dormía Boaz no era exclusivo “del dueño de la finca”, sino que era compartido con el resto de los trabajadores. Si es así, Boaz no es solamente un hombre amable y generoso, sino también sencillo; tan sencillo, que no le importa dormir con el resto de los trabajadores siendo él el dueño de la finca. Y no solamente eso, tiene tal confianza con ellos que no teme ser agredido por ninguno en la oscuridad de la noche. Pero realmente la curiosidad nos devuelve a Rut, Rut metida en la cama de Boaz. ¿Como es el asunto?
Como toda buena novela, continuará ...
©2008Milton Acosta

[1]Tamsin Smith, Italy Baby-Cash Aims to Boost Births [WebSite] (BBC News UK Edition, 2003, accessed Dec 23 2003); available from http://news.bbc.co.uk/1/hi/world/europe/3155324.stm. Otro libro bastante xenofóbico sobre el tema, pero que describe esta realidad es Patrick J. Buchanan, The death of the West (New York: St. Martin's Press, 2002).

1 comentario:

Aaron M.R dijo...

¿por que te sigo leyendo?